PUBLICADO EL 6/07/2013 EN CADIZNOTICIAS.ES.
EL HISTORIADOR DESPISTADO.
Por Moisés Camacho Ortega
NIÑATO
Doy un paso y lucho, protesto, me muevo por esta ciudad, intento conseguir una sociedad más justa y equilibrada donde todos tengamos las mismas oportunidades independientemente de la cuna o la sangre, eso es lo que promulga la Constitución y lo que se refleja en la Declaración de los Derechos Humanos. Sigo luchando, leyendo, empapándome de la historia y de los pilares de esta injusta sociedad que supuestamente se sustenta sobre pilares teóricamente justos, Democracia, Igualdad, Fraternidad.
A cada paso que doy, voy abriendo más los ojos, el sistema capitalista me hace daño, me lesiona moralmente, me impide avanzar, mientras veo que la ideología política de los que nos gobiernan se basa en la desigualdad, como promulgaba el 24 de Julio de 1984 nuestro actual presidente del Gobierno en el Faro de Vigo con el título de “la envidia igualitaria” con las lindezas de no hay sociedad sin jerarquía o no es posible la igualdad social, y ahí está mi muralla.
Cada palabra, cada gesto, cada intención en esta sociedad individualista cuesta dinero, y cada paso que vas a dar también. Ahí te chocas una y otra vez con tu subconsciente, cuando alguien osa decirte que algo vale 2.500 euros (póngase por ejemplo continuar mi formación académica), las palabras que llegan a tus oídos son “niñato, pobretón, iluso, te creías que ibas a cambiar el mundo, confórmate con una cama y un plato de comida, demasiado que no estás en un cajero, no protestes que tú no vales para nada, estás sólo, nadie va a respaldarte porque los demás se benefician de este sistema y tú y los tuyos vais a seguir siendo lo que sois, unos pobretones, una tercera clase en esta jerarquía social, no sueñes, tus sueños no se van a cumplir nunca, ni lo intentes, no luches contra los poderes establecidos, ellos se limpian el culo con billetes de 500 y tú, niñato, no has visto ni uno en tu puta vida”.
Esa es la conclusión, luego llega el mal de muchos consuelo de tonto, “cada 10 minutos muere un niño en África, al menos tengo un plato de comida, futuro no, pero sí cubro mis necesidades básicas… de momento”. Y me resigno, agacho la cabeza, señores las cosas son así, y yo no puedo cambiarlas… el mundo es una puta mierda basada en la desigualdad entre unos y otros…
Al final del camino, me siento ante un teclado, y sé que puedo, vuelven las esperanzas, mis ánimos de lucha, mi sed de venganza, mis ideas, mi utópica realidad, pues mi palabra es libre, sin Doctorado, sin más sapiencia que la que dan las horas de lectura, sin más cultura que la de esos libros y la experiencia de los casos de la calle, la verdadera realidad social está ante mis ojos, no ante la de ellos, su mundo es el utópico, no el mío, el mío estallará, y llegará nuestro día, y muy lejos de humillar al que me humilló, le tenderé la mano, y le diré, amigo, esto que vives ahora, son la IGUALDAD Y LA LIBERTAD.
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